Saltar al contenido

Versículos de la biblia sobre el ayuno de Daniel

El ayuno de Daniel se basa en las experiencias dietéticas y espirituales del profeta Daniel, tal y como se recoge en el Libro de Daniel en la Biblia. Es un tipo de ayuno parcial que se centra en gran medida en las verduras y otros alimentos integrales saludables, pero deja fuera cualquier fuente animal de proteínas.

Muchas personas que hacen este ayuno basado en la Biblia, lo siguen durante 21 días consecutivos.

El ayuno de Daniel se menciona específicamente en la Biblia en dos secciones del Libro de Daniel:

Daniel 10:2-3

2 En aquella ocasión yo, Daniel, pasé tres semanas como si estuviera de luto.

3 En todo ese tiempo no comí nada especial, ni probé carne ni vino, ni usé ningún perfume.

Versículos del ayuno de Daniel 10
Versículos bíblicos sobre el ayuno de Daniel – Nueva Versión Internacional

Interpretación: Se dice que se encontraba en un momento de profundo dolor personal. Emprendió su ayuno de tres semanas en un esfuerzo por purificarse espiritual y físicamente durante «una temporada de humillación penitencial y oración», según El libro de Daniel. En todo el capítulo 10 Daniel está ayunando, buscando la revelación de Dios.

Daniel 9:3

Entonces me puse a orar y a dirigir mis súplicas al Señor mi Dios. Además de orar, ayuné y me vestí de luto y me senté sobre cenizas.

Daniel 1:12

Por favor, haz con tus siervos una prueba de diez días. Danos de comer solo verduras, y de beber solo agua.

Daniel 1:15-16

15 Al cumplirse el plazo, estos jóvenes se veían más sanos y mejor alimentados que cualquiera de los que participaban de la comida real.

16 Así que el guardia les retiró la comida y el vino del rey, y en su lugar siguió alimentándolos con verduras.

Isaías 58:6

El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos y romper toda atadura?

Daniel 10:4-21

4 El día veinticuatro del mes primero, mientras me encontraba yo a la orilla del gran río Tigris,

5 levanté los ojos y vi ante mí a un hombre vestido de lino, con un cinturón del oro más refinado.

6 Su cuerpo brillaba como el topacio, y su rostro resplandecía como el relámpago; sus ojos eran dos antorchas encendidas, y sus brazos y piernas parecían de bronce bruñido; su voz resonaba como el eco de una multitud.

7 »Yo, Daniel, fui el único que tuvo esta visión. Los que estaban conmigo, aunque no vieron nada, se asustaron y corrieron a esconderse.

8 Nadie se quedó conmigo cuando tuve esta gran visión. Las fuerzas me abandonaron, palideció mi rostro, y me sentí totalmente desvalido.

9 Fue entonces cuando oí que aquel hombre me hablaba. Mientras lo oía, caí en un profundo sueño, de cara al suelo.

10 En ese momento una mano me agarró, me puso sobre mis manos y rodillas,

11 y me dijo: “Levántate, Daniel, pues he sido enviado a verte. Tú eres muy apreciado, así que presta atención a lo que voy a decirte”. »En cuanto aquel hombre me habló, tembloroso me puse de pie

12 Entonces me dijo: “No tengas miedo, Daniel. Tu petición fue escuchada desde el primer día en que te propusiste ganar entendimiento y humillarte ante tu Dios. En respuesta a ella estoy aquí.

13 Durante veintiún días el príncipe de Persia se me opuso, así que acudió en mi ayuda Miguel, uno de los príncipes de primer rango. Y me quedé allí, con los reyes de Persia.

14 Pero ahora he venido a explicarte lo que va a suceder con tu pueblo en el futuro, pues la visión tiene que ver con el porvenir”.

15 »Mientras aquel hombre me decía esto, yo me incliné de cara al suelo y guardé silencio.

16 Entonces alguien con aspecto humano me tocó los labios, y yo los abrí y comencé a hablar. Y le dije a quien había estado hablando conmigo: “Señor, por causa de esta visión me siento muy angustiado y sin fuerzas.

17 ¿Cómo es posible que yo, que soy tu siervo, hable contigo? ¡Las fuerzas me han abandonado, y apenas puedo respirar!”

18 »Una vez más, el de aspecto humano me tocó y me infundió fuerzas,

19 al tiempo que me decía: “¡La paz sea contigo, hombre altamente estimado! ¡Cobra ánimo, no tengas miedo!” »Mientras él me hablaba, yo fui recobrando el ánimo y le dije: “Ya que me has reanimado, ¡háblame, Señor!”

20 Y me dijo: “¿Sabes por qué he venido a verte? Pues porque debo volver a pelear contra el príncipe de Persia. Y, cuando termine de luchar con él, hará su aparición el príncipe de Grecia.

21 Pero, antes de eso, te diré lo que está escrito en el libro de la verdad. En mi lucha contra ellos, solo cuento con el apoyo de Miguel, el capitán de ustedes.

Hebreos 10:36

Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido.

Daniel 1:8-14

8 Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey, así que le pidió al jefe de oficiales que no lo obligara a contaminarse.

9 Y aunque Dios había hecho que Daniel se ganara el afecto y la simpatía del jefe de oficiales,

10 este se vio obligado a responderle a Daniel: «Tengo miedo de mi señor el rey, pues fue él quien te asignó la comida y el vino. Si el rey llega a verte más flaco y demacrado que los otros jóvenes de tu edad, por culpa tuya me cortará la cabeza».

11 El jefe de oficiales le ordenó a un guardia atender a Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Por su parte, Daniel habló con ese guardia y le dijo:

12 «Por favor, haz con tus siervos una prueba de diez días. Danos de comer solo verduras, y de beber solo agua.

13 Pasado ese tiempo, compara nuestro semblante con el de los jóvenes que se alimentan con la comida real, y procede de acuerdo con lo que veas en nosotros».

14 El guardia aceptó la propuesta, y los sometió a una prueba de diez días.

Daniel 1:17

A estos cuatro jóvenes Dios los dotó de sabiduría e inteligencia para entender toda clase de literatura y ciencia. Además, Daniel podía entender toda visión y todo sueño.

Daniel 6:18

Luego volvió a su palacio y pasó la noche sin comer y sin divertirse, y hasta el sueño se le fue.